Gobernar es elegir de qué lado estar

Por Sergio Fernández
Hace 1 hora EDITORIAL DEL DOMINGO

En Misiones, la nueva etapa política de Hugo Passalacqua abre un interrogante central: cómo transformar la autonomía de las decisiones en una gestión con mayor apertura, sensibilidad social y resultados concretos para los ciudadanos.

La reciente candidatura de algunos dirigentes del oficialismo, construida principalmente para fragmentar una fuerza de la que formaron parte durante décadas, plantea un escenario complejo. En un contexto de creciente competencia con La Libertad Avanza, esa dispersión podría terminar favoreciendo precisamente al adversario que algunos de esos dirigentes aseguran querer enfrentar.

La discusión adquiere mayor relevancia después de las denuncias legislativas sobre presuntas presiones a trabajadores contratados de la Municipalidad de Posadas para obtener afiliaciones partidarias, señalamientos que deberán esclarecerse. Más allá de su comprobación, el principio institucional resulta indiscutible: ningún trabajador debería sentir que conservar su empleo depende de incorporarse a un partido político, porque una construcción que necesita condicionar voluntades revela dificultades para conseguir adhesiones mediante sus ideas y resultados.

La política provincial tiene por delante una oportunidad que sería un error desperdiciar. La recuperación del debate, la apertura de espacios de participación y la eliminación de mecanismos que durante años generaron cuestionamientos deben convertirse en características permanentes de la nueva etapa. No alcanza con que cambie quién toma las decisiones; también importa cómo se toman, qué intereses representan y qué resultados producen.

La Argentina necesita recuperar inversiones, ordenar su economía y generar empleo, pero esas metas difícilmente puedan alcanzarse si el ajuste termina destruyendo el mercado interno y debilitando a quienes producen. Misiones necesita defender su economía regional sin aislarse del país, mantener sus cuentas ordenadas sin abandonar la inversión y preservar la autonomía de sus decisiones sin convertir las diferencias políticas en conflictos permanentes.

Gobernar es elegir de qué lado estar, pero también decidir para qué se utiliza el poder una vez que se lo ejerce plenamente. Passalacqua enfrenta ahora el desafío de transformar su autonomía política en una etapa de mayor apertura, sensibilidad social y resultados concretos, porque el cambio de conducción solamente tendrá sentido histórico si también significa un cambio en las prioridades y en la relación entre el Estado y los ciudadanos.

En una provincia golpeada por las consecuencias del ajuste nacional, la discusión central no debería ser quién conserva el control de una estructura partidaria ni quién consigue dividir mejor el escenario electoral, sino quién está dispuesto a defender el trabajo, la producción y las oportunidades de los misioneros.

Allí se encuentra la verdadera medida de esta nueva etapa y también la responsabilidad que asume Passalacqua: demostrar que el poder puede dejar de ser un fin en sí mismo para convertirse en una herramienta al servicio de la gente.